24 de noviembre de 2009

'3 Iron' ya no es lo que era


Ayer me dieron ganas de volver a ver 3 Iron, de Kim Ki-duk. Amo esta película porque el final me parece muy romántico y creo que es una buena definición visual del enamoramiento, o al menos para mí es una referencia importante, porque la primera vez que la vi coincidió con un momento en el que yo me sentía así, tan enamorada que pensé que era la primera vez que me pasaba y que las veces anteriores en las que creí estarlo, en realidad nunca lo estuve porque lo que sentía en ese instante lo rebasaba todo, mi pasado y mi cuestionamiento lógico. Supongo que le agregué una carga muy personal a la película. Ahora que esa relación terminó (y muy mal) no me había atrevido a verla (al igual que muchas otras). La razón es que le di un significado emocional a lugares y objetos comunes y hasta públicos, por eso, en todo este tiempo que he tenido que regresar a los mismos cafés, parques, cines, calles y todos esos lugares que me dolían, he podido devolverles ‘su significado’ real y dejar de asociarlos con mis sentimientos, para que los lugares sean sólo eso, lugares. Así que ayer que vi 3 Iron siento que pude hacerlo con otros ojos, ya no la asocié con mi pasado, o al menos me probé a mí misma que ya no me produjo tristeza, al contrario. Además, me dio gusto encontrar una frase que ya había olvidado que aparece al final: “Es difícil saber si el mundo en que vivimos es sueño o realidad”.

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