24 de julio de 2009

Viaje a Chiapas





Hace un mes me enviaron a Chiapas a trabajar. Aunque fueron pocos días, no me gustaría dejar pasar más tiempo sin escribir sobre lo que viví. La semana previa al viaje me enfermé de gripa. Hice todo lo posible por frenar los efectos, dormí lo más que pude y, el martes 16 de junio, con un poco de dolor de cabeza, me fui al aeropuerto. Al llegar, busqué una farmacia y tomé vitamina C y algo para el dolor. Me reuní con el de la agencia de relaciones públicas y los representantes de los demás medios. Me llevé el libro de Psicomagia, de Jodorowsky, pero no pude leer en el avión porque preferí cerrar los ojos y tratar de dormir para no recordar lo mucho que me incomoda el movimiento, por miedosa. Al llegar a Tabasco, ya nos estaba esperando una camioneta, la cual nos llevó hasta nuestro destino, a Palenque. Nos quedamos en un hotel muy lindo, nos metimos a nadar, cenamos y dormimos. Al día siguiente, conocimos al equipo de producción de la serie de televisión que History Channel está preparando. Endemol Argentina fue quien se encargó de la grabación del programa, en específico, un grupo de argentinos muy comprometidos no sólo con su trabajo, sino con la historia y las costumbres de nuestro país. Posteriormente, la camioneta nos llevó a Bonampak, un sitio arqueológico a dos horas de Palenque. El chofer se perdió, así que llegamos a los límites de México, nos topamos con el río Usumacinta, que divide a Chiapas de Guatemala. Regresamos al camino y, por fin, llegamos a la zona. Un arqueólogo nos explicó la importancia y los detalles del lugar, la historia y la cosmogonía maya. En Bonampak se encuentran unos frescos que aún conservan los colores originales, vivos. Pasamos el día en ese sitio, caminamos por cada rincón, subimos las pirámides, nos mojamos con la lluvia. Entrevistamos al especialista en el color azul maya. Comimos en una pequeño restaurante de una familia lacandona, quien nos preparó arroz, frijoles, carne con jitomate, tortillas y una salsa muy picante. En ese momento pensé: me gustaría tener encuentros más frecuentes con la naturaleza. Caminar por la selva, recibir el olor del suelo mojado, sentir la humedad cuando está a punto de llover, escuchar insectos y salir de la rutina y del cansancio de la ciudad. Al regresar al hotel, entrevistamos a Danilo, el arqueólogo y conductor del programa, un hombre del que todavía recuerdo los rasgos de su cara y sus ojos. Al día siguiente, entrevistamos al productor y al director de la serie. De ahí nos fuimos a un lugar donde recolectan la savia de los árboles para crear el látex. Ahí mismo entrevistamos a una antropóloga, quien nos explicó sobre los juegos de pelota de los mayas, ya que era el lugar indicado para ello, porque del hule los mayas realizaban las pelotas. Al poco tiempo, nos fuimos a la zona arqueológica de Palenque, donde conocimos a varios arqueólogos, quienes nos dieron una visita y una explicación que me dejaron con una curiosidad enorme por conocer más sobre esta cultura. Nos abrieron la tumba del Rey Pakal. Impresionante, intacta, muy bella. Al final del recorrido, conocimos el campamento de los arqueólogos, una casa de campo muy bonita, con algunas recámaras y una terraza con vista hacia las montañas y la selva. Ahí es donde se reúnen a comer, platicar y descansar. En la tarde, regresamos a la camioneta por un camino diferente, por el cual nos topamos con un río. Al llegar al hotel, comimos, descansamos y regresamos a la orilla de la alberca. En la noche volvimos al campamento arqueológico, ubicado justo atrás de una de las pirámides. Cenamos carne asada y nos tomamos unas chelas para despedirnos del equipo de producción y del grupo con el que viajé, ya que al siguiente día nos íbamos a México. De vuelta al hotel, Eloisa y yo nos sentamos a la orilla de la alberca para continuar con la plática. Al día siguiente, nos fuimos a Villahermosa, donde está el aeropuerto. Compramos algunas cosas, yo traje chocolates y algunas pulceritas de semillas. Ese mismo viernes llegué a mi casa como a las siete de la noche. Amé este viaje, conocí a personas muy valiosas y, sobre todo, disfruté la naturaleza, la historia y el lugar. Me gustaría viajar más seguido, porque yo aprovecho cada ciudad no sólo para conocer y salir de la rutina, sino para aprender cosas nuevas, cambiar de ambiente y buscar espacios para reflexionar sobre mi vida. Estas pequeñas escapadas me producen cambios muy positivos y me abren los ojos hacia lugares diferentes que me hacen recordar que mi realidad es pequeña, que vivo encerrada en cuatro paredes, y que el mundo es tan extenso, que me gustaría hacer lo posible por conocer muchas maneras diferentes de pensar y de vivir, muchos lugares y ambientes, buscar experiencias nuevas y salir de la burbuja en la que vivo.

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