29 de julio de 2009

Corazón del tiempo

Esta película se filmó en escenarios naturales de Chiapas y se introdujo al corazón de un pueblo que ha ganado autonomía después de los movimientos del EZLN, los cuales lograron una transformación social muy importante. Después de 15 años, ya hemos perdido el rastro de las comunidades y los miembros del ejército, quienes lucharon por una vida digna. Por ello, esta película mostrará que la esencia de la rebeldía zapatista no ha muerto, y que la podremos mirar en las dinámicas y costumbres diarias de los descendientes mayas. Corazón del tiempo, historia de ficción sobre el amor –que me hubiera gustado más como documental– se estrenará en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, en septiembre de este año. Pese a que no conozco el trabajo de Alberto Cortés, el director, tengo mucho interés en verla porque deseo aprender un poco más sobre el pensamiento que rige las vidas de los grupos que habitan las montañas del sureste mexicano.
No me atrevo a recomendarla, porque tengo el presentimiento de que podría no ser tan buena, podría caer en lo cursi. Espero que me demuestre lo contrario.

http://corazondeltiempo.wordpress.com/

27 de julio de 2009

Ana Casas Broda


-Ana y su abuela

-Ana corriendo desnuda

-Bitácora de dieta de Ana

Hoy he comenzado una nueva dieta. Comeré sano. Este régimen me ha hecho recordar a Ana Casas, una fotógrafa austroespañola, quien fue fundadora –y ahora– coordinadora de los talleres de fotografía en el Centro de la Imagen. Obsesionada con el peso y la alimentación, a finales de los ochenta empezó una bitácora de dieta, que consistió en una serie de imágenes sobre su cuerpo desnudo, para registrar la evolución corporal, el cambio de peso y medidas. También documentó su historia y la de su familia, como a su abuela, de quien retrató su enfermedad. Yo me identifiqué mucho con esas fotografías, ya que a mi abuela también le dio un derrame cerebral y, por más extraño que parezca, encontré en los rasgos y expresiones faciales de la abuela de Ana, los mismos movimientos que la mía hacía después del infarto.

En esta dirección encontrarán el Álbum digital de Ana Casas, albergado por zonezero.com, la revista de fotografía encabezada por Pedro Meyer:

http://www.zonezero.com/EXPOSICIONES/fotografos/casas/indexsp.html

24 de julio de 2009

Viaje a Chiapas





Hace un mes me enviaron a Chiapas a trabajar. Aunque fueron pocos días, no me gustaría dejar pasar más tiempo sin escribir sobre lo que viví. La semana previa al viaje me enfermé de gripa. Hice todo lo posible por frenar los efectos, dormí lo más que pude y, el martes 16 de junio, con un poco de dolor de cabeza, me fui al aeropuerto. Al llegar, busqué una farmacia y tomé vitamina C y algo para el dolor. Me reuní con el de la agencia de relaciones públicas y los representantes de los demás medios. Me llevé el libro de Psicomagia, de Jodorowsky, pero no pude leer en el avión porque preferí cerrar los ojos y tratar de dormir para no recordar lo mucho que me incomoda el movimiento, por miedosa. Al llegar a Tabasco, ya nos estaba esperando una camioneta, la cual nos llevó hasta nuestro destino, a Palenque. Nos quedamos en un hotel muy lindo, nos metimos a nadar, cenamos y dormimos. Al día siguiente, conocimos al equipo de producción de la serie de televisión que History Channel está preparando. Endemol Argentina fue quien se encargó de la grabación del programa, en específico, un grupo de argentinos muy comprometidos no sólo con su trabajo, sino con la historia y las costumbres de nuestro país. Posteriormente, la camioneta nos llevó a Bonampak, un sitio arqueológico a dos horas de Palenque. El chofer se perdió, así que llegamos a los límites de México, nos topamos con el río Usumacinta, que divide a Chiapas de Guatemala. Regresamos al camino y, por fin, llegamos a la zona. Un arqueólogo nos explicó la importancia y los detalles del lugar, la historia y la cosmogonía maya. En Bonampak se encuentran unos frescos que aún conservan los colores originales, vivos. Pasamos el día en ese sitio, caminamos por cada rincón, subimos las pirámides, nos mojamos con la lluvia. Entrevistamos al especialista en el color azul maya. Comimos en una pequeño restaurante de una familia lacandona, quien nos preparó arroz, frijoles, carne con jitomate, tortillas y una salsa muy picante. En ese momento pensé: me gustaría tener encuentros más frecuentes con la naturaleza. Caminar por la selva, recibir el olor del suelo mojado, sentir la humedad cuando está a punto de llover, escuchar insectos y salir de la rutina y del cansancio de la ciudad. Al regresar al hotel, entrevistamos a Danilo, el arqueólogo y conductor del programa, un hombre del que todavía recuerdo los rasgos de su cara y sus ojos. Al día siguiente, entrevistamos al productor y al director de la serie. De ahí nos fuimos a un lugar donde recolectan la savia de los árboles para crear el látex. Ahí mismo entrevistamos a una antropóloga, quien nos explicó sobre los juegos de pelota de los mayas, ya que era el lugar indicado para ello, porque del hule los mayas realizaban las pelotas. Al poco tiempo, nos fuimos a la zona arqueológica de Palenque, donde conocimos a varios arqueólogos, quienes nos dieron una visita y una explicación que me dejaron con una curiosidad enorme por conocer más sobre esta cultura. Nos abrieron la tumba del Rey Pakal. Impresionante, intacta, muy bella. Al final del recorrido, conocimos el campamento de los arqueólogos, una casa de campo muy bonita, con algunas recámaras y una terraza con vista hacia las montañas y la selva. Ahí es donde se reúnen a comer, platicar y descansar. En la tarde, regresamos a la camioneta por un camino diferente, por el cual nos topamos con un río. Al llegar al hotel, comimos, descansamos y regresamos a la orilla de la alberca. En la noche volvimos al campamento arqueológico, ubicado justo atrás de una de las pirámides. Cenamos carne asada y nos tomamos unas chelas para despedirnos del equipo de producción y del grupo con el que viajé, ya que al siguiente día nos íbamos a México. De vuelta al hotel, Eloisa y yo nos sentamos a la orilla de la alberca para continuar con la plática. Al día siguiente, nos fuimos a Villahermosa, donde está el aeropuerto. Compramos algunas cosas, yo traje chocolates y algunas pulceritas de semillas. Ese mismo viernes llegué a mi casa como a las siete de la noche. Amé este viaje, conocí a personas muy valiosas y, sobre todo, disfruté la naturaleza, la historia y el lugar. Me gustaría viajar más seguido, porque yo aprovecho cada ciudad no sólo para conocer y salir de la rutina, sino para aprender cosas nuevas, cambiar de ambiente y buscar espacios para reflexionar sobre mi vida. Estas pequeñas escapadas me producen cambios muy positivos y me abren los ojos hacia lugares diferentes que me hacen recordar que mi realidad es pequeña, que vivo encerrada en cuatro paredes, y que el mundo es tan extenso, que me gustaría hacer lo posible por conocer muchas maneras diferentes de pensar y de vivir, muchos lugares y ambientes, buscar experiencias nuevas y salir de la burbuja en la que vivo.

9 de julio de 2009

Hunter-Gonzo

Ayer fui a la Cineteca a ver el documental sobre la vida de Hunter S. Thompson, mejor conocido como Gonzo>t class="Apple-style-span" face="arial">, homónimo del título de la película. Hunterspan> fue un periodista y escritor estadounidensele-style-span" face="arial"> creador del 'periodismo gonzo', que elimina la división entre la ficción y la no-ficción, y juega con la objetividad. El valor de la cinta radica en la >personalidade: medium;">, Colorado, para representar al '>Freak >Power'. Sus propuestas eran >despenalizar>Pitkin, Colorado, para representar al '>Freak >Power'. Sus propuestas eran >despenalizar y en la Time, de donde lo corrieron. La mayor parte de su trabajo fue publicado por la revista >Rolling >Stone, en la que cubrió campañas >presidenciales y todo tipo de sucesos políticos, sociales, culturales y deportivos. Le gustaban las armas y las drogas. Le era imposible entregar a tiempo sus artículos y, a pesar de que estuvo casado por 19 años y tuvo un hijo, jamás pudo tomar el papel de padre de familia. El documental termina con el suicidio y funeral de >Hunter, tan descomunales como él.

14 de junio de 2009

Mariposas

La aparición de mariposas en la pésima película mexicana que me encontré ayer, Efectos secundarios, me hizo recordar que, a los 13 años me enamoré de un niño en el parque de las mariposas monarcas. Me acordé de las que volaban en el jardín de la iglesia a la que iba con mi famila; y de las que decoraban y horrorizaban a mi primaria, sostenidas de alfileres dentro de cajas de madera y vidrio. También recordé que hace algunos años, volví a enamorarme con la mariposa disecada que me regalaste (juraste haberla encontrado muerta), con la que me pintaste con crayolas en la primera hoja del libro de "La maga", la que dibujaste con pluma en un solo movimiento y con la que adornaste la cubierta de un disco. Mi lámpara es de mariposas; y los únicos objetos que conservo de mi abuela Licha, son los prendedores de mariposa que usaba sobre sus vestidos floreados. En algunos estampados y diseños me parecen infantiles y de mal gusto. De cerca son peludas y feas como una mosca, pero en el aire son muy hermosas.

Mi relación con los insectos

La temporada de calor, y no estoy segura si de lluvias, trajo a mi cuarto a más de cinco mosquitos por noche. Mi solución era taparme hasta la cabeza, pero el horno de las colchas no me dejaba dormir. Ahora, con enojo, me levanto para buscarlos hasta el último rincón y aplastarlos. No soy Greenpeace, pero no debería matar insectos sólo porque se esconden en mi baño, porque caminan junto a mi cama o porque vuelan sobre mis pies. Aunque son físicamente repugnantes, por algo están aquí y no creo que para molestar. De niña me sentía culpable, me sentía asesina, y rezaba para pedir perdón por las hormigas que pisaba. Es que de niña jugaba a seguir caminitos de insectos y cambiar de lugar a los caracoles que se desviaban del jardín. Qué pasaría si recuperáramos un poco de inocencia o de infancia. Seguramente yo no hubiera hecho algunas cosas de las que ahora me arrepiento, y no hablo de aniquilar arañas, cortar lombrices o hacer girar cochinillas antes de comprobar que sí producen el color rojo.

-Foto: MoMA. El único insecto que me gusta.

13 de junio de 2009

Ella estrena vida

-Gayne y su novio Fausto
-Gayne en su cuarto
-Gayne en el centro

-cuarto de Gayne y mi maleta abierta

Gayne
, una de mis mejores amigas, se fue -sola- a provincia en busca de un cambio, en busca de algo que la sacudiera. Ella se mudó a Oaxaca. Renta un cuarto amplio y amueblado con una mini cocina integrada. La habitación forma parte de una casa grande con jardín, en la que hay cuatro cuartos más, además del de Gayne. En ellos vive una inglesa que da clases de idioma y toca el saxofón en un bar de jazz; una italomarimacha que se va en bici a dar clases de italiano; una señora que jamás saluda; y un argentino que ve la televisión con la puerta abierta. Comparten un mismo baño que se encuentra a unos cuantos pasos de las recámaras. Gayne todavía no tiene televisión ni Internet, pero compra Dvds pirata, aunque a veces se traban en su computadora Mac blanca. Su salvación es el playlist del iTunes, que contiene grupos que escuchábamos juntas en primaria y secundaria (Depeche Mode, Mecano, Soda Stereo y Silvio Rodríguez). Vive sola, tiene pocos objetos y una caja enorme de cereal. Tiene un novio que la lleva a pasear en moto y fuma mucho más que antes (igual que yo). Está en espera de su nuevo trabajo. Todavía se pregunta qué hace en Oaxaca de Juárez, a veces piensa en regresar al DF y, mientras tanto, se adapta a la vida nocturna oaxaqueña, a las galerías gringas y a los mismos caminos que desembocan en el zócalo invadido por la APPO. Ha vuelto a pintar, como única solución para desechar algunos sentimientos de tristeza que, sin saberlo, guardó en su maleta, desempacó y colgó en el clóset.

-Fotos: de cuando la fui a ver hace dos semanas.

23 de mayo de 2009

Historias de Cronopios y de Famas


La foto salió movida
Un cronopio va a abrir la puerta de calle, y al meter la mano en el bolsillo para sacar la llave, lo que saca es una caja de fósforos, entonces, este cronopio se aflige mucho y empieza a pensar que si en vez de la llave encuentra los fósforos, sería horrible que el mundo se hubiera desplazado de golpe, y a lo mejor si los fósforos están donde la llave, puede suceder que encuentre la billetera llena de fósforos, y la azucarera llena de dinero, y el piano lleno de azúcar, y la guía del teléfono llena de música, y el ropero lleno de abonados, y la cama llena de trajes, y los floreros llenos de sábanas, y los tranvías llenos de rosas, y los campos llenos de tranvías. Así es que este cronopio se aflige horriblemente y corre a mirarse al espejo, pero como el espejo está algo ladeado, lo que ve es el paragüero del zaguán, y sus presunciones se confirman y estalla en sollozos, cae de rodillas y junta sus manecitas no sabe para qué. Los famas vecinos acuden a consolarlo, y también las esperanzas, pero pasan horas antes de que el cronopio salga de su desesperación y acepte una taza de té, que mira y examina mucho antes de beber, no vaya a pasar que en vez de una taza de té sea un hormiguero o un libro de Samuel Smiles.

Julio Cortázar

-Foto: mi primo Pablo. De cuando fuimos a visitar a Rebeca a Nueva York.

21 de mayo de 2009

El coro de Tokio, de Yasujiro Ozu

El drama familiar de una hija enferma, un niño que reclama la bicicleta que su padre no puede comprarle, la burocracia laboral de un jefe represor y la angustia de un grupo de empleados en espera de su aguinaldo son escenas que caracterizan a la vida rutinaria de cualquier sociedad, y que esta vez pertenecen al retrato de la clase media japonesa de la década de los treinta realizado por Yasujiro Ozu en la cinta El coro de Tokio. Este melodrama de crítica social, que logra la comicidad a pesar de la tragedia, es la evidencia de que los filmes de Ozu muestran lo sublime dentro de lo cotidiano.

Al lado de Akira Kurosawa y Kenji Mizoguchi, Ozu fue un excéntrico director y el principal representante del cine clásico japonés. Sus películas se caracterizan por la sencillez y austeridad, así como por los planos largos y la cámara fija a un metro de distancia del suelo. A pesar de las críticas que lo tachaban de conformista y repetitivo, Ozu conservó una misma temática, estilo y equipo de trabajo a lo largo de casi todos sus rodajes. Sin embargo, aquello que era criticado como conformismo, resultó ser el encuentro de la estabilidad y la disciplina que le permitieron un ritmo acelerado de producción, así como la posibilidad de explorar y evolucionar en la eliminación de lo superficial para llegar a los máximos niveles de abstracción.

Retrato