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21 de septiembre de 2009

Armando Cristeto Patiño y Alfredo Nieto: 'Soy adict@ a ti' (México 2007)





El fotógrafo
mexicano Armando Cristeto Patiño, quien destaca por la exploración del erotismo homosexual, presenta su trabajo más reciente: Soy adict@ a ti. En esta serie, Armando construye un proyecto cuya idea ya había concebido tiempo atrás: dirigir la serie a distancia. Soy adict@ a ti se origina del encuentro –virtual– entre Armando y Alfredo Nieto (el hombre que aparece en las fotografías). Se conocen en un sitio de Internet. Por su naturaleza sexual (gay), lo primero que llama la atención de Cristeto, según él, es la belleza de Nieto. Posteriormente, se ve atraído por sus fotografías poco comunes, en las que Nieto tacha su propio rostro. En palabras de Armando: "éstas acusaban mayor cuidado que la gran mayoría de las imágenes que encontramos en la red", fotografías que se tomaba a sí mismo, por disposición y comprensión hacia el arte. Soy adict@ a ti surge de la colaboración entre el fotógrafo aficionado y el profesional (Nieto-Cristeto). La comunicación se generó a partir de largos correos en los que se especificaban los aspectos de composición, gestualidades y actitudes corporales.

La serie es un políptico de imágenes en donde se realiza un recorrido autobiográfico en el cual ambos artistas reconocen el alter-ego del otro y se descubren afinidades y diferencias. Se hace un viaje cronológico por la vida de Alfredo, a partir de la apropiación de las fotografías del álbum familiar, que inicia con la imagen de Don Erasmo, su padre, quien le regala un triciclo el día de su cumpleaños número dos. En 2007 aparecen imágenes de su núcleo familiar compuesto por sus padres y tres hermanas. Alfredo relata que se sintió relegado durante su adolescencia, debido a su orientación sexual.

Acá su statement: la serie une imágenes del cuerpo social y del cuerpo individual. Armando transitó por sus espacios cotidianos, tanto públicos como privados.

El título Soy adict@ a ti conjuga varios vectores, por un lado, funciona como homenaje-paráfrasis a Julio Galán y, por el otro, habla sobre la adicción a Internet, al cybersexo y también a la adicción entre Alfredo y Armando. La utilización de la arroba es el símbolo que incluye a ambos géneros, y captura la costumbre de algunas personas que alteran el género de las palabras, objetos y personas.

Notas adicionales de Armando Cristeto: Este es un primer cuerpo de trabajo, no es inamovible, puede ser acortado o algunas imágenes pueden ser sustituidas. Pienso que las del cuerpo social podrían ir en menor formato, quizá convirtiéndolas todas en blanco y negro; las del cuerpo individual-fantasías en mayor tamaño y en color, puestas museográficamente de manera horizontal. El políptico podría complementarse con algunos correos electrónicos y otras imágenes no privilegiadas.

-Fotos: seleccioné algunas de la serie.

17 de septiembre de 2009

Señales de vida







Hoy fui a la inauguración de la muestra fotográfica Señales de vida en 'la miscelánea'. Se exhibió un proyecto de participación colectiva a partir del concepto de Arturo Marruenda y Catalina Holguín, una pareja que retrató objetos cotidianos que rodean y presencian lo que sucede en el espacio en el que ambos habitan, el lugar que comparten. Las fotografías exploran la manera en que los objetos de uso cotidiano cobran vida y hablan del entorno en el que se encuentran y de la relación entre las personas que los poseen. Dos rastrillos usados y oxidados, los cepillos de dientes sobre el lavabo del baño, la parrilla de una cocina con grasa y comida pegada. Una cama destendida, dos pares de zapatos en la entrada. Las cosas forman parte de la convivencia de quienes viven en una misma casa. Su posición, su forma y su uso apelan a sensaciones. Depositamos un valor y una carga emocional en nuestras posesiones, manipulamos los objetos y hacemos que intervengan el espacio, nuestro espacio. Las pertenencias se vuelven una extensión de lo que fuimos o de lo que somos.

¿Por qué crees que lloro cuando veo la envoltura de un mamut?

-Más fotografías en: http://www.lamiscelanea.org/

27 de julio de 2009

Ana Casas Broda


-Ana y su abuela

-Ana corriendo desnuda

-Bitácora de dieta de Ana

Hoy he comenzado una nueva dieta. Comeré sano. Este régimen me ha hecho recordar a Ana Casas, una fotógrafa austroespañola, quien fue fundadora –y ahora– coordinadora de los talleres de fotografía en el Centro de la Imagen. Obsesionada con el peso y la alimentación, a finales de los ochenta empezó una bitácora de dieta, que consistió en una serie de imágenes sobre su cuerpo desnudo, para registrar la evolución corporal, el cambio de peso y medidas. También documentó su historia y la de su familia, como a su abuela, de quien retrató su enfermedad. Yo me identifiqué mucho con esas fotografías, ya que a mi abuela también le dio un derrame cerebral y, por más extraño que parezca, encontré en los rasgos y expresiones faciales de la abuela de Ana, los mismos movimientos que la mía hacía después del infarto.

En esta dirección encontrarán el Álbum digital de Ana Casas, albergado por zonezero.com, la revista de fotografía encabezada por Pedro Meyer:

http://www.zonezero.com/EXPOSICIONES/fotografos/casas/indexsp.html

16 de enero de 2009

Sexhada

Catherine Opie es una fotógrafa norteamericana que alcanzó la fama en los años noventa con una serie de retratos sobre la sociedad underground californiana a la que ella también pertenece.

Sus retratos muestran –sin censura– a los personajes que forman parte de un segmento de la sociedad que se percibe como diferente. Drags, queens, quiers, homosexuales y transexuales posan frente a la cámara de Opie con una seguridad que cualquier individuo desearía alcanzar.

Sus retratos de identidad política –como ella los define– sobre las bolleras (lesbianas) “que llevan mucho tiempo metiéndose penes en los pantalones y poniéndose barba y bigote”, revelan la búsqueda de una identidad sexual que la fotógrafa gay (a quien le gusta que la llamen 'señor') ha explorado, e invitan al espectador a reflexionar sobre su propia identidad con la idea de que el ser humano tiene comportamientos tanto femeninos como masculinos.

A través de sus retratos sobre parejas gay que mantienen un hogar en el que se lava la ropa, se cocina y se educa a los hijos (como cualquier familia de origen heterosexual), Opie pone en tela de juicio los roles de género y el concepto de la familia ideal. Esta reflexión toma mayor fuerza con uno de sus autorretratos en el cual la fotógrafa se muestra semi-desnuda con un dibujo sobre la familia, diseñado por su hijo, y delineado en su espalda con los cortes de una navaja (una casa, nubes, y dos mujeres tomadas de las manos).

La fotógrafa estadounidense abre la intimidad de su hogar para permitirle al espectador observar su forma de vida, donde su pequeño hijo se viste con tutú y corona.