29 de noviembre de 2009

35 rhums (Claire Denis, 2008)

Inicia con nosotros, los espectadores, avanzando por las vías del tren, desde el punto de vista del conductor. Para mí el movimiento representa el cambio, trasladarte de un punto a otro, sin embargo, para el protagonista sólo es un desplazamiento rutinario en el que conoce la ruta de memoria. Hubo una imagen que se me quedó muy grabada, es un paisaje nocturno muy bello del tren en curso y a lo lejos algunas luces de colores de la ciudad.

Lionel, el conductor, manifiesta un deseo constante de que su situación y sus circunstancias no cambien. No creo que por comodidad, sino por miedo a tener que afrontar lo inevitable, lo que ya se acerca: la jubilación, la vejez y, sobretodo, lo que sucederá después de que su hija, Joséphine, asuma su libertad para decidir su futuro y comenzar una nueva vida como una mujer independiente. Al respecto, si entendemos que la vida no es estática por naturaleza, es posible que podamos tomar estas transiciones y todo lo que conllevan (angustia, miedo, dolor, incertidumbre, pero también alegría, satisfacción, aprendizaje) de manera diferente.

Lionel vive con Joséphine, quien parece ser su razón de vida. Conforme avanza la película, él se muestra mucho más interesado en hacerle saber que debe ser libre y en no permitir que Joséphine desarrolle la necesidad de cuidarlo (porque está solo y cada vez se hará más viejo). También aparecen otros dos personajes importantes, quienes viven en el mismo edificio. Uno de ellos es Gabrielle, una mujer de quien sólo sabemos que es taxista (trabajo similar al del conductor de trenes) y que tiene un vínculo emocional con Lionel por tantos años de conocerse y, sobretodo, por algún tipo de amor no correspondido, porque tiene conductas obsesivas (también autodestructivas como fumar en exceso). Se queda despierta a esperarlo, está pendiente de la hora a la que llega, ofrece comida, insiste en fomentar la relación y en ‘empujar’ la convivencia, a pesar de que él le demuestra su desinterés con claridad y a veces con desagrado. Sin embargo, ella no deja de aparecer en su vida, porque al igual que él, se aferra a lo imposible, a una idea que no le permita cambiar su forma de vida, la cual está totalmente estructurada en función de Lionel.

El otro personaje importante es Noé, un hombre solo que no decide 'dar el paso' y salir de ese lugar que representa el pasado, por el énfasis en el gato viejo y en los muebles antiguos que pertenecían a los papás muertos. Él permanece ahí sólo por Joséphine, porque es muy obvio que está enamorado, aunque no tenemos muy claro si ella siente lo mismo por él, pues sólo la vemos desbordarse por el papá, cuidarlo, estar con él, hacerle la comida. Admito que percibí una relación patológica papá-hija.

Uno de los cuatro personajes debe brincar al vacío de lo inesperado y lo nuevo, para que inevitablemente esa acción produzca el cambio de vida en los otros tres, ya que los cuatro están vinculados. Noé es quien toma la decisión de irse del lugar, con o sin Jo. Estalla la revolución, como una olla express que acumulaba presión, porque Joséphine sabe que es momento de tomar iniciativa, ya que no puede dejar ir a Noé, a pesar de la responsabilidad que siente por su papá.

Me encanta una escena que define el vínculo y la dinámica de los personajes, en la que ni siquiera recuerdo si hay diálogo o no, pues podemos prescindir de éste por la fuerza del lenguaje corporal y de las miradas. La escena consiste en reunirlos en un bar, en el que Jo baila con su papá, pero Noé literalmente le quita a la hija porque es su turno de bailar con ella (y sí, también de vivir con ella). También me encanta cómo la mira y la toca. Me encanta la paciencia que le tiene para que ella sola sea quien decida que quiere estar con él. Al poco tiempo Gabrielle observa cómo Lionel baila con otra mujer. Ella lo mira desconcertada, como si sus esfuerzos por llamar su atención y acercarse a él fueran en vano.

De esta película me gusta que no hay necesidad de enseñar lo que sucede, porque los objetos, actitudes y miradas lo dejan claro: con un vestido blanco sabemos que habrá boda, momento en el que también imaginamos lo que Jo le dijo a Noé para que no se fuera sin ella. Pero el elemento más claro es el del final: la vaporera que compra Lionel, porque es un objeto que representa una aceptación al cambio, pues la primera olla de vapor que compró es la que su hija Jo se llevará a su nueva vida con Noé. También me gustó mucho que la historia está narrada de manera sutil y muestra que los objetos y los lugares también comunican y se vuelven parte de las personas. Me encanta que seamos nosotros quienes tengamos que intuir o imaginar qué sucederá después de la boda, qué tanto quiere Noé a Jo y lo que significan para Lionel los 35 tragos de ron.

28 de noviembre de 2009

Última clase de cine / El ladrón de caballos

El ladrón de caballos (Tian Zhuangzhuang,1986) me gustó mucho por varias razones: las imágenes son poéticas, son muy hermosas, bueno, la naturaleza por sí sola ya es muy bella, pero la manera de mostrarla en esta película produce sensaciones, placer visual. Siempre he creído que la luz lo es todo. La luz crea atmósferas muy particulares, al igual que los colores.

Esta es la historia de un hombre que roba para mantener a su familia, razón por la que los miembros del clan deben cortarle las manos, pero después acceden a no hacerlo con la condición de que se vaya de la tribu y no regrese. Se va con su mujer e hijo a vivir un aislamiento total en medio de la naturaleza. Es también el retrato de una familia hermosa, los tres bañándose en el río o sólo caminando. El trato entre el niño y su papá es muy humano, muy tierno. Pero las condiciones de vida se vuelven tan difíciles sin el apoyo de una comunidad y en medio de las adversidades de la naturaleza que muere el hijo. Por alguna razón esta muerte no me pareció tan trágica, aunque sí lo es, pero después de ver las costumbres y los rituales propios de las personas que viven en la intemperie, en donde mueren animales, llegan las estaciones y una serie de sucesos propios de la naturaleza, que sentí que su muerte se acopla muy bien a los ciclos naturales. Tiempo después Buda les concede otro hijo, no como un reemplazo pero para el papá sí representa una nueva oportunidad para salvarlo de la muerte, porque no pudo hacerlo con su primogénito. Lo cierto es que la naturaleza no sólo es bella, también es dura y peligrosa y a veces impredecible.

Me gusta el concepto de familia porque muestra que por ese vínculo vale la pena robar por necesidad, vivir en aislamiento y dar la vida. También pienso que cada vez perdemos más contacto con la naturaleza. Hace mucho tiempo que no voy a un bosque o no me meto a nadar a un río. A mí me produce mucha tristeza estar tan desvinculada y distante del mar y de las montañas y de las selvas. En lo personal cuando estoy ahí, afuera, en el mundo, me siento libre.

Confieso que desde que salí de la universidad y empecé a trabajar tiempo completo, he experimentado una depresión casi imperceptible, porque llevo años de mi vida mirando y conociendo al mundo a través de una computadora, sentada por más de ocho horas y bajo una luz neón y aire acondicionado. Si quiero salir a tomar el sol no puedo hacerlo por más de 10 minutos y si mi cuerpo me pide descansar un poco más o tomar más tiempo para comer o cualquier otra actividad, tampoco puedo hacerlo. Somos humanos y no podemos negar nuestra naturaleza. Por ello a veces me siento asfixiada, limitada y encerrada, como si no pudiera salir al mundo. La sociedad se ha configurado en favor del capitalismo. ¿Cuándo nos bañamos en ríos?, ¿cuándo corremos por praderas?, ¿cuándo montamos caballos?

Por qué nos forzamos a ir en contra de nuestra naturaleza y a crear maneras artificiales de vivir. A veces siento que no he encontrado un lugar que me produzca eso, libertad. Me he imaginado dando clases en una escuela rural, me he imaginado viviendo aislada, pero también me he imaginado viviendo en una ciudad cosmopolita. Lo paradójico es que tal vez no podría resistir las condiciones porque crecí obligada a permanecer sentada durante mínimo siete horas al día (la escuela), porque cuando me expongo mucho tiempo al sol mi piel se pone roja y me salen pecas y porque cuando voy a la selva tengo que usar repelente porque me atacan los insectos. Crecí bajo la luz de los focos, esa es mi realidad, pero en mí recae toda la responsabilidad de buscar mi libertad y mi acercamiento a la naturaleza. Al menos he encontrado islas en medio de la ciudad, como los viveros de Coyoacán llenos de árboles (aunque no hayan crecido de manera silvestre), el Desierto de los leones y algunos otros lugares que me hacen sentir bien cuando lo único que quiero es tirar la computadora a la basura.

El curso fue muy valioso porque me condujo a cuestionar mi entorno y mi vida, porque despertó una búsqueda y una curiosidad por explorar todo aquello que no conozco todavía. Me dejó con ganas de ver mucho más cine y, sobretodo, porque me hice consciente de la fuerza que puede ejercer sobre mí. Descubrí que el cine tiene la capacidad de crear sensaciones que ni siquiera sabía que existían. Creo que también tiene un poder inconsciente sobre mí. Sin duda es una ventana hacia una experiencia que conduce a caminos inexplorados y también emocionantes. Estoy enamorada del cine, aunque sospecho que ya lo estaba pero no sabía cómo definir eso que sentía.

24 de noviembre de 2009

De Jorge Andrés para Daniel

Mi hermano más chico, Jorge Andrés (quien todavía sigue en la universidad y estudia Cine), ha tenido la apertura y la confianza de enviarme los poemas que le escribió a su mejor amigo, quien murió de cáncer hace siete meses. Me da mucho gusto que haya encontrado la manera de exteriorizar sus sentimientos y de atravesar un duelo inevitable. Además me de ternura saber que fue a su cripta a leerlos (hace unos meses también le llevó una revista porno, porque perdió alguna clase de apuesta que no pudo pagar antes de su muerte). Es una historia muy triste de la que yo sólo he sido testigo, al igual que de la gran amistad que crearon desde niños. Recuerdo que desde primaria hacían películas con la cámara de papá. Son excelentes. Ahora sé que esta experiencia marcará a mi hermano de por vida y eso se nota en estos textos personales que, con su autorización, aquí publico, porque me parecen muy bonitos, muy sinceros (me gustaría decir que a pesar de que yo le llevo muchos años a mi hermano, él y yo tenemos una amistad muy complementaria y, jamás imaginé que su tristeza dejara ver su lado más sensible, sincero y humano):

Para Daniel

Con tristeza no pensaba en ti. ¿Por qué habría de hacerlo ahora? De regreso a mi casa, al recordarte, me topé con lágrimas, esta vez de alegría, ya no por lo que nos faltó, sino por lo que tuvimos. No cambiaría nuestro futuro por el pasado que vivimos. Llorar de tristeza, luego de alegría son pasos que me regresan a recordarte como lo hacía hace seis meses, y como quiero recordarte en lo que me queda de tiempo sin verte.

Nos encontramos, no hay coincidencias, tenías tanto que darme y yo mucho que darte, mi mente creativa, la tuya matemática, la balanza se equilibra, en tus términos somos 50 y 50. Me diste orden y lucidez, yo te di locura. Ninguno de nosotros con interés en la mente, en la superficie no teníamos nada en común, por debajo, todo. Maestros mutuos, la graduación llegó demasiado rápido, pero las enseñazas se quedan grabadas en los dos.

En preprimaria nos conocimos y nos saludamos como amigos. De ese saludo surgió un gigante imparable, inició pequeño pero a los pocos años creció a enormes dimensiones, ahora tiene trece años y aunque parezca un niño, es un adulto muy sabio y su vida ha estado rodeada de felicidad, es por esto que cuando la crisis surgió se supo mantener en pie, y ahora que la vida nos separó, el gigante sigue vivo. Cuando pase el tiempo y nos encontremos de nuevo, volverá a crecer y seguirá teniendo un tamaño pocas veces antes visto entre los gigantes de la amistad.

¿Qué es lo que más voy a extrañar de ti? Hermano, lo que más voy a extrañar, es no extrañarte.
Por Jorge Andrés Espinosa Gaubeca

'3 Iron' ya no es lo que era


Ayer me dieron ganas de volver a ver 3 Iron, de Kim Ki-duk. Amo esta película porque el final me parece muy romántico y creo que es una buena definición visual del enamoramiento, o al menos para mí es una referencia importante, porque la primera vez que la vi coincidió con un momento en el que yo me sentía así, tan enamorada que pensé que era la primera vez que me pasaba y que las veces anteriores en las que creí estarlo, en realidad nunca lo estuve porque lo que sentía en ese instante lo rebasaba todo, mi pasado y mi cuestionamiento lógico. Supongo que le agregué una carga muy personal a la película. Ahora que esa relación terminó (y muy mal) no me había atrevido a verla (al igual que muchas otras). La razón es que le di un significado emocional a lugares y objetos comunes y hasta públicos, por eso, en todo este tiempo que he tenido que regresar a los mismos cafés, parques, cines, calles y todos esos lugares que me dolían, he podido devolverles ‘su significado’ real y dejar de asociarlos con mis sentimientos, para que los lugares sean sólo eso, lugares. Así que ayer que vi 3 Iron siento que pude hacerlo con otros ojos, ya no la asocié con mi pasado, o al menos me probé a mí misma que ya no me produjo tristeza, al contrario. Además, me dio gusto encontrar una frase que ya había olvidado que aparece al final: “Es difícil saber si el mundo en que vivimos es sueño o realidad”.

23 de noviembre de 2009

'A serious man' (Joel y Ethan Coen)

Este fin de semana vi A serious man, la nueva película de los hermanos Coen. Es la versión moderna de la historia bíblica de Job. Muestra sucesos absurdos de la vida de Larry Gopnik, el protagonista y judío ortodoxo. A mí me pareció que toda la película es un sueño, o mejor dicho, una pesadilla en la que los personajes no tienen lucidez alguna y, si al principio parece que Larry es el único hombre ‘cuerdo’ que se da cuenta de lo que verdaderamente sucede, lo cierto es que conforme avanza la trama, nos damos cuenta de que tampoco tiene el criterio ni la claridad suficientes como para resolver sus problemas de manera adecuada o ‘normal’. Sus conflictos se enredan tanto que pierden todo el carácter de realidad. Siento que la historia se vuelve tan absurda que cae en lo cómico. Además, sus problemas son muy comunes: infidelidad, divorcio, la incomprensión de los hijos adolescentes, un hermano que representa una carga, la falta de dinero, etc., lo que no me parece 'normal' o común es la manera de abordarlos, de entenderlos y de no resolverlos de la manera más lógica. Me remitió al mundo surrealista de Alicia en el país de las maravillas (amo el libro y las películas), en el que cada quien se rige bajo sus propias reglas y creencias. Por lo menos a mí me hizo alucinar y hasta cierto punto incomodar con la incapacidad de que nadie resuelve algo.
Un hermano que se drena un quiste del cuello, una esposa que no ve la magnitud de lo que sus infidelidades le provocan a su marido, rabinos que no son capaces de ofrecerle una ayuda verdadera a Larry y un sin fin de situaciones que sólo confirman que viven dentro de un ambiente parecido al que hemos experimentado dentro de una pesadilla que nunca termina. Yo pienso que la lectura de esta película no es narrativa, no tiene un clímax ni tampoco un desenlace, no sucede nada más allá de la acumulación de problemas.
Me pregunto cuál es el sentido de mostrar a un personaje que reprime sus emociones hasta el límite. Jamás grita, jamás se altera, conserva la ‘tranquilidad’ y ni siquiera es capaz de colgar el teléfono sin antes despedirse o decir algo como: “tengo que irme, te regresaré la llamada”. Supongo que es un hombre que tiene valores morales ¿o religiosos? tan arraigados, con los cuales cree que actuar de la mejor manera es conservar la calma ante cualquier problema, pero siento que sólo reprime las emociones más humanas y no encuentra la manera de darle salida a su ira contenida. Tal vez es cuestión de personalidad. Simplemente no reclama ni exterioriza sus emociones, así que se adapta. Se adapta a dormir en el catre y a salirse de su propia casa para que su mujer duerma con alguien más, es decir, parece que no toma acciones para cambiar su situación, más que esperar a que un rabino iluminado le de la respuesta sobre cómo resolver su vida. Debo admitir que hubo momentos en los que me aburrió la película, momentos en los que me reí de las tragedias de Larry y momentos en los que pensé que tendría la satisfacción de verlo, por fin, con una vida resuelta, o por lo menos un poco más relajado y con la vecina que fuma mota. ¿Por qué sentimos que en el protagonista recae todo? Como si él fuera salvador y víctima al mismo tiempo. Creo que también es un modo de mostrar que todos nos hemos sentido así, como el centro del mundo, como si sólo a nosotros nos llovieran problemas (grandes y chicos), capaces de aplastarnos hasta hacernos sentir como Larry. Me acordé de una pesadilla que tuve en la que, por más que lo intentaba, no podía correr rápido ni gritar y es justo como siento al protagonista, con ganas de gritar, pero con un muro que no se lo permite, al grado en que empezamos a sentir un poco de lástima por él. También sabemos que no puede ver con claridad lo que debe hacer, mientras que nosotros, como espectadores ajenos y distantes a su situación, sí podemos (es común, o al menos yo tengo que distanciarme de mis conflictos para analizarlos y pensarlos con claridad).
La película tiene elementos del teatro del absurdo y la estética de las calles me recordó a Edward Scissorhands, de Burton, en donde también todos los vecinos están completamente despegados del suelo y en un mundo ficticio disfrazado de real. Lo que por ahora he tratado de pensar es si detrás de esta serie de eventos hay alguna ‘moraleja’ que debamos aplicar a nuestras vidas. ¿Cómo podríamos distinguir entre lo que no está en nuestras manos, de lo que sí? Es decir, hay situaciones que sólo debemos aceptar (y adaptarnos), y situaciones en las que sí debemos intervenir para cambiar su rumbo, su conclusión. ¿Qué nos están tratando de decir los Coen? En pocas palabras, si nos remitimos a la historia de Job, los problemas de Larry no son más que pruebas que 'el Señor' le manda, y él tiene que resisitir, sin obtener alguna explicación sobre éstas.
Lo cierto es que no pude meterme de lleno como hubiera querido porque a mi lado derecho se sentó un señor grande, quien me preguntó qué decían los personajes porque creo que no alcanzaba a leer bien los subtítulos y de mi lado izquierdo una mujer con quien platiqué antes de que empezara y, desafortunadamente, me quiso hacer conversación durante toda la película. A veces soy poco tolerante con las personas e intento cambiar eso de mí y comprender que cada quien tiene necesidades diferentes. En realidad me sentí bien de que tal vez el señor entendió la película en parte gracias a mí, o entendió lo que yo entendí jaja. También ya vi Los abrazos rotos, de Almodóvar, pero por alguna razón no tengo ganas de postearla aquí.

22 de noviembre de 2009

Cartas íntimas

He estado nostálgica y pensativa por el embarazo de Gayne y por el hecho de que ya no vive aquí en México, porque como se podrán dar cuenta, es una persona muy importante en mi vida, desde mi infancia. La última vez que vino estuvimos todo un día y una noche seleccionando las cosas que tenía que llevarse y las que tenía que dejar. Yo me llevé la mejor parte, me dio todas sus fotografías, cartas de amor y pinturas. No se las quería llevar porque ya vive con alguien más. Ella tuvo una relación muy larga con un pintor (ella también pinta) así que las cartas están ilustradas y algunas son tipo cómic. También encontré una historia que ella y yo escribimos hace cinco años. Ella escribía una línea y la tapaba y después yo escribía otra y le regresaba la hoja (cadáver exquisito). Y como yo también sé dibujar, tenemos historias o cadáveres con dibujos que espero que muy pronto pueda escanear porque son surrealistas. Aquí les compartiré algunas de estas cosas, las cuales para mí son un tesoro y ahorita van a ver por qué:

"La noche que", cadáver exquisito por Gayne y Gina (También está ilustrado y la primera línea es de ella):

-Había un duende feo con un diente grande y...
-cuando empezó a sentir que volaba cada vez más alto
-tenía una flor muy chiquita como Igorito bebé
-era como si sus sueños se cumplieran, era feliz...
-con una paleta y dos frijoles hizo su lunch
-estaba enamorado, le daba besos, los dos comían dulces
-y después de todo llegó él y bailó un balz
-no había nada qué temer, era como estar en las nubes
-dio una moneda y se fue corriendo a la puerta
-pero después empezó a llover, se hizo de noche y era tiempo de despedirse
-y así pasó hora y media
-y verse después, no sabemos cuándo, ni dónde, sólo después...

Fragmento carta de Gayne cuando tenía 16 años, a Silvio Rodríguez, la cual combina sus ideas con las letras de las canciones de Silvio y termina así:

Rabo de nube
Playa Girón
Te amo Silvio Rodríguez, Te amo, cómo quisiera conocerte.

Trabajo escolar de cuando iba en secundaria. La portada tiene una fotografía de ella en el mar:

Escogí esta foto porque en donde estoy es un lugar cerca de Veracruz, que me gusta mucho y me gusta mucho el mar y es uno de los mejores recuerdos que tengo porque celebré mi cumpleaños cuando tenía 13 años.

Carta de Ricardo a Gayne a un día de su cumpleaños 22 (hace 5 años):

Te amo mi vida, yo sé que todavía no es tu cumple pero falta muy poco y quise darte algo hoy para que estés muy feliz. Esto que te doy guárdalo para que un día recordemos siempre lo muy felices que somos y seremos, para que recuerdes y veas lo mucho que te amo y que nada de lo que vivimos es un sueño, te amo y siempre te amaré, y siempre estaré contigo para que salves a todas esas especies de nuestro planeta, todos esos animalitos y para amarnos y cuidarnos siempre. Espero que te guste mi "Fiesta de puerquitos" (cochinitos con gorro de fiesta en acuarela).

Carta de despedida de Ricardo a Gayne:

Pensaré en ti, pensaré que te conocí, sentiré tu presencia, sentiré que estás aquí, sabré que existes, sabré que me conoces y siempre me ilusionaré como el día en el que te conocí.

Nunca digas nunca, porque el amor retornará, aunque tus palabras quieran ser definitivas y tus pensamientos quieran dejarme, el amor retornará, nunca digas nunca, porque el amor es como el agua que abre caudales, rompe presas, hace ríos, llena lagos, envuelve océanos, la bebemos, hace la vida, limpia lo sucio y entierra la inmundicia, crecen los bosques, las selvas, los animales se reproducen, está en toda la creación, por eso el amor es como el agua, pero así como el amor al agua, también la contaminan, la secan, la ensucian, al amor le pasa lo mismo, pero nunca digas nunca porque si pensamos en limpiar esos lagos y mares de vida, de amor, lo podemos hacer.

Segunda carta de despedida de Ricardo a Gayne:

Quiero regresar a tu lado, amarte tanto, abrazarte con muchas ganas, poder salir contigo, besándonos, quiero hacerte una cunita, cunita cunita, ir a bailar, ir a la playa, festejar una reconciliación pronta, no es posible que esté pasando esta pesadilla, regresa a mi vida, me mata no poder besar tus labios, con el corazón en la mano, tu amado.

Carta de Ricardo a Gayne:

Aunque ya sea viejo y mis horas estén contadas, siempre escucharás "no te voy a dejar", aunque sea el fin y el sol se apagara en verdad que siempre escucharás "no te voy a dejar", y si estuvieras en caminos de perdición y aún así me lanzaras al abismo "no te voy a dejar". He visto el amor en tus ojos, con este me alimento, y aunque me lanzaras de comida a los leones y me vomitaras insultos, te he dicho pues que esta escondido en tus ojos y en ti creo, detrás de tu mirada está la verdad, esa me guía y me alienta y por eso siempre escucharás "no te voy a dejar". Mirada de amor, que tu confusión no me arranque tu mirada, porque fuerte es la fuerza que desde ahí me manda, en tu vientre nacerá la primavera y días nuevos te esperan, la felicidad será tu cobija y la soledad, angustia y miedo serán vencidos, no caerán más ellos en nuestro hogar, pues eres la victoria, eres la felicidad, eres el amor, y por eso hoy te digo "no te voy a dejar" amor de mi vida.

También hay papeles en los que cada uno escribe: "lo bueno de nuestra relación", "lo malo de nuestra relación", "lo que no me gusta de ti", "lo que sí me gusta de ti". (Cuando yo anduve con C. Viesca hacíamos lo mismo, para no pelear teníamos un cuaderno especial en el que escribíamos todo lo que nos molestaba).

¿Y por qué terminan las relaciones? Todavía me lo pregunto, ¿se acaba el amor? Yo les dejo la última carta de despedida que escribí hace no mucho tiempo para el hombre que cambió el rumbo de mi vida pero que ya no está ni estará nunca jamás en mi vida más que en mis recuerdos:

Que todo brille para ti. Que se apague la tormenta que no te permite avanzar. Que tus alas te conduzcan al aire para que permanezcas ahí. Tú eres el viento que me golpeó en la cara y despertó la marea de mi interior. Pero no puedo tomarlo con las manos y llevarlo dentro de mí porque se escapa, esa es su naturaleza. Que sople con fuerza hacia la dirección correcta [...]
Con estas palabras te dejo ir para que vueles libre por nuevos terrenos, para que conquistes nuevas tierras, para que tu horizonte se extienda hasta lo más infinito, para que me dejes atrás y continúes tu camino por las aguas que te llevarán hasta ‘tu lugar de poder’ ('tu lugar de poder' es una frase de Las enseñanzas de Don Juan).
Gracias por haber transitado por mi vida, gracias por haberme mirado, por haberme habitado [...] Yo también me embarcaré en el aire y en el agua y me adentraré en nuevas travesías que me transformarán en lo que quiero ser.

¡Mi mejor amiga está embarazada!

Partes de nuestros mails:

-Yo: ¿Cómo va tu embarazo? ¿Qué dice Fausto? ¡No lo puedo creer, no *********! Me muero de curiosidad por verte de mamá. Tienes que comer bien y dormir bien [...]

-Gayne: jajaja va bien, yo menos lo puedo creer. Te juro que todavía pienso que no es cierto, necesito verlo en el ultrasonido porque no pienso que sea real, digo, ya me dijeron el resultado de los análisis de sangre y tengo cinco semanas, pero se me hace tan raro, ayer era una niña y hoy estoy embarazada, no mames. Increíble, estoy embarazada!!! En el 2010 ya con bebé!!! Qué pedo tengo muchas dudas, tengo un poco de miedo y estoy muy feliz. No sé ni qué pensar, pero lo que sí es que lo voy a querer mucho, bueno, yo creo que desde antes de que nazca. Y pues no mames, Fausto se cagó!!! No lo podía creer. Está muy contento pero también muy estresado [...]

20 de noviembre de 2009

Penúltima clase de cine / Crónica de un verano

Hoy vimos Crónica de un verano, codirigida por Jean Rouch y Edgar Morin (a quien tuve oportunidad de escuchar en una conferencia que dio hace como dos años en el CENART, cuando yo hacía prácticas profesionales en el ‘canal 23’, -prometo buscar mis apuntes y postear algo de eso-).

Crónica de un verano es un documental representativo del cinema vérité, el cual cuestiona qué tan posible es retratar o mostrar la realidad tal cual es, sin que este reflejo se distorsione con la predisposición de quienes están frente a la cámara, por el simple hecho de saber que lo están aunado a la intervención del director. Para mí, haber visto la película con la idea de que los personajes eran ellos mismos y lo que decían y hacían correspondía con lo que eran, pensaban y sentían, me produjo una sensación muy diferente, creo que me sensibilizó mucho más que algunas películas de ficción que me hacen llorar. Tal vez porque me gusta involucrarme demasiado con lo que veo, e identificarme con algún personaje al creer que sé exactamente lo que podría estar sintiendo. Pese a que tal vez el documental no muestre de manera fiel la realidad, sí explora sensaciones humanas y cuestiona a los personajes sobre el sentido de su existencia. Eso para mí ya es interesante, ya es valioso porque siempre me ha interesado conocer diferentes maneras de pensar y de ver la vida, sobretodo lo que los demás tienen que decir sobre sí mismos y su existencia, porque a mí me interesa la gente como una manera de enriquecer mi presencia en esta vida y no sólo transitar de un lado a otro sin realmente descubrir quienes nos rodean. Siento que convivimos de manera impersonal sin siquiera imaginar quienes son los demás en realidad. Cada persona es un resultado de experiencias diversas, es un universo muy profundo y a veces desconocido hasta para sí mismos, por eso creo que es interesante escuchar lo que los demás piensan. Además este documental me pareció muy valioso porque me provocó una reflexión sobre mi experiencia de vida y, como ya lo había dicho antes, me vibran mucho las películas que me provocan ganas de escribir, ganas de llorar, ganas de pensar, o ganas de salir al mundo para tratar de verle ‘algo’ más allá de lo evidente. Yo también me cuestioné para qué hablar sobre mí, sobre lo que siento y lo que me interesa, para qué revelar mi intimidad aquí en un blog, frente a una cámara o en alguna plática. La razón es que me gusta ser transparente como una manera de liberarme por completo, desde el interior. Para quien le interese mirarme y saber quién soy y cómo veo el mundo que me rodea. Para quien quiera mirarme como soy, sin distorsiones, por lo que hago y digo y escribo, es decir, para encontrar una congruencia entre lo que soy y lo que escribo. También creo que el desarrollo de este blog es una manera para compartir mi evolución hacia un verdadero descubrimiento de quién soy yo, porque al menos yo necesito saberlo.

La pregunta que le hacían a los parisinos de los años sesenta, de todas las clases sociales era si son felices y si están satisfechos con su vida. Algunos contestaban con referencias hacia sus experiencias laborales, sus experiencias amorosas o hacia lo opuesto, sus experiencias tristes como la pérdida de alguien o la ausencia de algo, un vacío interno, o simplemente hacían referencia a otras cuestiones como a la edad: “soy feliz pese a que soy vieja”, “claro que lo somos, pues estamos jóvenes”. Con esto me refiero a que la felicidad es lo que creemos que es. Cada quien define su felicidad. También había quienes sabían cómo podrían serlo: “si me casara y tuviera hijos”, “si fuera boxeador”, “si trabajara en lo que me gusta”, “si tuviera más dinero”. Me parece una insatisfacción generalizada por el hecho de creer que hay algo que falta, y ese algo es justo lo que necesitan para ser felices. Suena absurdo, pero no lo es, porque seguramente a todos nos ha pasado: creemos que la felicidad llegará bajo diferentes condiciones ajenas a las que ya vivimos. Respondiendo a la misma pregunta, yo estoy contenta con quien soy y con mi vida. Estoy satisfecha con lo que he hecho y con lo que ahora tengo, sin embargo, es cierto que tengo muchas aspiraciones y deseos de realizar miles de cosas, las cuales con el simple hecho de imaginarlas o planearlas, me producen felicidad. Pero yo he intentado no depositar mi felicidad en aquellas cosas pasajeras, superficiales o ilusorias, aunque reconozco que yo percibo a la felicidad en mi vida no como una constante, sino en momentos muy específicos, tal cual como momentos. También creo que más allá de cuestionarme si los personajes estaban siendo totalmente espontáneos, coherentes consigo mismos y reales, pienso que no es necesario estar frente a una cámara para no serlo. Es decir, tal vez nos relacionamos con actores todo el tiempo: mi jefe cumple su papel de jefe frente a mí, mi amiga actúa como quien quisiera ser y mi vecino se ríe, es sobreamable y cuenta demasiados chistes cuando tal vez esconde una tristeza profunda. Cómo saber que somos lo que somos, que somos un retrato fiel de nuestro interior y de nuestra naturaleza. Eso es justo lo que yo quiero hacer, romper esa barrera entre lo que aparento o quiero aparentar y lo que soy, y me he preguntado si somos aquello que hacemos, decimos, pensamos o escribimos.