Soñé que estaba en un consultorio desconocido. Intuyo que el edificio era muy alto, ya que desde las ventanas sólo se veían el negro de la noche y una lluvia muy fuerte. Los pasillos tenían poca iluminación y había puertas blancas, cerradas. Me recordó a los corredores del asilo en el que vivía mi abuela Licha. Las puertas estaban casi pegadas, como si fueran de motel. En mi sueño, las paredes eran de pequeños mosaicos verdes y las ventanas de la oficina del doctor dejaban ver el interior en forma de luces y sombras en movimiento. El piso era de mármol gris. Era la arquitectura de un edificio de los años setenta. Frío, desolado y amplio. Por el lugar, pensaría que se trataba de una pesadilla. La sala de espera no era la de un consultorio, era una combinación entre los asientos de una estación de camión y los de la barra de la Roxy. Recuerdo la angustia que sentía, mi turno se acercaba y yo no sabía porqué estaba allí. No sabía si el médico era ortopedista, dermatólogo o nutriólogo. Tal vez se trataba de un dentista, sospecha que reafirmó mi sueño en pesadilla. Muerta de pánico, mi mente abrió las puertas, dejó salir al paciente y colocó al doctor en la entrada para llamarme. Terminó el sueño en el momento en que decidí huir de allí. Recuerdo haber bajado las escaleras como si alguien me persiguiera. ¿Por qué no me fui antes? ¿Por qué soporté la malicia de las enfermeras y los pasillos tenebrosos?, ¿Por qué no pensé en que la solución era tan fácil? Desperté feliz de estar en mi casa un sábado soleado. Trato de recordar el lugar, siento que ya he estado allí, me es familiar.-La foto tiene el mood del lugar de mi sueño, pero sin tanta luz.
PD. ¡Escucho Telefon Tel Aviv!







