19 de marzo de 2010

Escritura automática

Incapaz de crear puentes conexos con el exterior, el delirio suspicaz lo golpeó y cortó en dos. Evade la simultaneidad del momento -te digo-. Tarde o temprano habrá que crear jardines ilusorios en los que no quepa la sombra de la memoria. Luego forjarse a sí mismo con la creatividad más sublime. Recrear y reconstruir paisajes transitados. Evita desbordar la emotividad incontrolable -debes hacerlo-. Mejor consolidar y contener, sin importar el entorno, o bien, dejarse llevar por el contexto y tomar el barco hacia el cauce de lo común, de lo ordinario.

8 de febrero de 2010

Cuento

Hace un mes empecé a tomar un taller de cuento en el que un escritor ha compartido cómo fueron sus primeras experiencias en editoriales y las dificultades que enfrentó para publicar sus textos. El don nadie (se dice a sí mismo) que llegó sudoroso de Monterrey y posicionó su nombre como una marca que compite en el mercado de los apellidos para publicar en cualquier editorial, presentar libros, escribir discursos por encargo y pasearse como celebridad en las Ferias Internacionales del Libro; también está habilitado para ofrecer cursos, dentro de los cuales revela algunos consejos ‘prácticos’ para escribir cuentos, cada vez que abandona los datos autobiográficos para retomar la ‘teoría’ literaria:

-Tener un inicio fuerte.
-Crear tensión constante.
-No empezar a escribir si no conocemos el final. Saber el final ofrece un impulso constante con el cual el lector detectará que hay rumbo. (No necesariamente)
-Es preferible narrar acciones.
-Para un final sorpresivo, es importante crear indicios a lo largo de la historia.
-Tener la capacidad de manipular emociones ajenas.
-La prosa debe tener un ritmo: combinar frases largas, cortas y medianas.
-Evitar rimas.
-Lenguaje fluido, rapidez de lectura.
-No ser autobiográficos en la creación de historias y personajes. El narrador no es el escritor.
-Es posible escribir de lo que no conoces.
-El cuento tiene que tener una lógica interna.
-Imaginar al personaje, de ser posible encontrarle parecido con algún conocido.
-Crear a un personaje con sueños, objetivos, miedos, memoria, carácter, aspiraciones, sentimientos, pensamientos, obsesiones, psicología.
-El cuento puede surgir de una imagen fija, de un sueño, noticia del periódico, anécdota propia o ajena, de la observación, de un concepto o idea, de un tema.
-No sólo escribir sobre lo visual, crear una atmósfera que incluya a los cinco sentidos.
-Evitar descripciones comunes: “labios rojos”.

Es más complejo que la receta de cocina que aprendimos desde primaria (principio, desarrollo, clímax, bajada, desenlace, final, etc.). Lo cierto es que hoy día tenemos muchas referencias visuales que provienen del cine. He querido escribir una historia, pero ha sido imposible no tomar sus recursos. El tallerista también ha recurrido a películas para explicar conceptos literarios... "Poca gente lee", dice el escritor. ¿Será que el cine es la materialización de la imaginación? Esta mañana tuve la intención de escribir, pero se me cruzó un especial sobre las películas australianas de terror de los años setenta (inspiración para Tarantino) que me dejaron, como diría la descripción común, ‘sin palabras': cubetas con sangre naranja, vampiros, motociclistas, modelos desnudas, degollados, desiertos polvosos (otra vez descripción común), artes marciales, ratones, Patrick en coma brincando de la cama hacia la ventana.

Para mí, escribir es buscar, como el perro de la imagen olfateando rastros-restos.

30 de enero de 2010

Al viajero


Ella tiene los ojos hinchados y el corazón de un hilo. Malcosido, agujerado. Le tiraste la ceniza de tu cigarro, lo apagaste en sus cavidades. No te bastó con explorar sus piernas hasta descubrir que no era sublime ni hermosa como cuando la querías en tus sueños para despertar y poseerla con esmero, obtenerla y perderla para desear a otra. Dejar el terreno árido de tanto caminar sobre él para conquistar el misterio de un nuevo espacio selvático en el que podrás volver a adentrarte en su vegetación hasta dejarlo desértico. Cansarte de la misma mujer melodramática y estúpida para emprender la búsqueda de nuevas tierras caprichosas. Tanto la desnudaste que la arrojaste a lo común. Descubriste que ella no se subirá en minifalda a la moto, no se depilará las piernas para ti, tampoco te hará la cena. Será ella y eso no te parecerá suficiente para convertirla en la musa que tú quieres, que tú mereces. La musa que no existe en alguna mujer -real-. No basta decírtelo, caminarás de mujer en mujer, una tras otra, cansado de normalidad, de reproches, de aburrimiento. De mujeres débiles. Las que lloran cada vez que pueden. Te vas con las que juegan contigo al misterio, al hoy no puedo mejor nos vemos mañana. Al gracias por la invitación, la pasé muy bien. Es cuestión de tiempo, se cae el telón, la miras, la ves con sus vacíos y sus grietas, la ves con la misma falta de amor que tú tienes. Te reflejas en su vulnerabilidad, te asustas de tu propia imagen y te vas a buscar la fantasía de la diosa encantada. La que al menos es un poco más fuerte como para no mostrarse transparente y ocultar su debilidad y su normalidad humanas detrás de sus capas de maquillaje.

Tú no quieres a una mujer. Te quieres a ti mismo. Hoy tampoco tienes tiempo de amar. Las quieres a todas y no quieres a ninguna. Todas somos iguales. Todas te diremos jet'aime al oido. Es cuestión de que escojas a la tuya como cuando seleccionas las verduras del mercado. Que le guste el sexo, que sea bonita, que no salga con pendejadas. Mándala hacer, a ser, pídela de Navidad. Un día de estos te llega por correo con un libro en la mano. Bien entrenada: a los cinco recibió el vestido de princesa, a los seis la cocina y a los siete la bebé. Hazle creer que tú eres el príncipe que la despertará con un beso. Conquístala con un 'hola' en el chat y la tendrás en tu puerta. Quítale la falda y bórrale con saliva la neurosis que heredó de su madre. Hazle notar sus errores. Ella no es cualquiera. Ya después compren casa y perro. Saluden a sus vecinos con seguido de una noche en la que durmieron de espaldas. Acostumbrados, fusionados, altamente familiarizados pero con la seguridad y la estabilidad de encontrase el uno al otro en el mismo lugar cada mañana. Asegura los cuidados de tu vejez desde ahora, sólo tendrás que amarla, aún cuando dejes de hacerlo. Te sentirás viejo y feo, renunciarás a buscar a la musa que no existe, la cambiarás por el caldo de pollo que te lleva a la cama y entonces así y sólo así, harás el recuento. Te sentirás miserable, te sentirás poca cosa sin ella.
-Fotos: Chien-Chi Chang

15 de enero de 2010

Cuerpo libre


Ayer pensaba en la libertad física, corporal. Cuántos de nosotros poseemos esa libertad, la cual es más bien mental. Cuando somos niños el cuerpo es, literalmente, sólo un vehículo con el cual conocemos la realidad; un cuerpo que sirve para jugar, ir a la escuela, estar, hacer. Pero al crecer incluimos valores estéticos y prejuicios sociales y culturales que ofrecen una conciencia corporal nueva, la cual se vuelve (no siempre) una limitante. Comenzamos a darle un valor diferente al cuerpo: si lo vestimos adecuadamente conforme al tipo de evento al que asistiremos, si nos sobran kilos o nos molesta alguna característica física. Se crea una represión autoimpuesta que no había durante la infancia. Pareciera que nuestro cuerpo nos roba mayor atención. Tal vez porque aparecen los padecimientos que testifican nuestra vulnerabilidad, nuestra fragilidad, así como la sexualidad en pareja, o la pérdida notoria de condición física. Deberíamos liberarnos de esta conciencia corporal negativa, aquella que reprime, limita y cohibe. Recuperar lo físico como un vehículo para vivir, para ser. Supongo que las revistas, publicidad y programas de moda y belleza crean necesidades y apegos hacia prácticas o situaciones ínfimas, menores, que se instauran en lo más profundo de nuestros conceptos estéticos para causarnos ciertas molestias en el estado de ánimo. Aún así, soy una esteta declarada. Aprecio la belleza, pero como un concepto subjetivo, individual. Por suerte tenemos ideas diferentes sobre lo estético (lo cual no es sinónimo de bello, porque existe lo feo estético), aunque habría que pensar si es verdad que existe la belleza universal. Sin embargo la intención de esta entrada era no hablar sobre lo hermoso, sino de la posibilidad de ser más libres y, para ello, habría que romper con los prejuicios del imaginario colectivo.

No sé si he pecado de banal, lo cierto es que hace unos años tuve el atrevimiento de aconsejar a las mujeres sobre cómo debían peinarse, maquillarse, vestirse y hasta comportarse. He aquí la prueba, la cual todavía circula en Internet. Quién soy yo para establecer cánones.

http://www.wellatonla.com/tips_moda.php

-Fotos: Maya Goded

7 de enero de 2010

Parteaguas/Introspección

Llevaba días aplazando el momento de volver a escribir porque después de una transición importante en mi vida y de unas merecidas vacaciones que representaron la frontera entre mi estado de libre elección: de empleada a desempleada, simplemente no había sentido la motivación suficiente para hacerlo. Y las razones: la tristeza que surge después del cierre de un ciclo significativo, el término de mi viaje familiar y sensaciones repentinas de pérdida e incertidumbre.

Ahora que las escuelas y los trabajos retomaron actividades, me quedé en una especie de limbo en el que no tengo que llegar a ningún lugar a cierta hora, ni estar a la espera de una petición de algún superior (de acuerdo con la escala jerárquica laboral). Todos mis días son diferentes y las actividades de cada uno de ellos dependen de mis necesidades, estados de ánimo y preferencias.

Sostengo que he tenido el valor y también el lujo de tomar un periodo de reflexión para definir hacia dónde quiero llegar; conocer el rumbo que quiero tomar cuando decida volver a caminar. No deseaba -me aterraba- que la inercia del trabajo, la rutina y el transcurso de los años me llevaran a destinos de los cuales no pudiera tener la certeza de haber querido llegar a ellos. Deseaba un cambio ‘radical’ por su naturaleza definitiva, cuyo efecto inevitable me guiara a una puerta que condujera hacia nuevas ideas, oportunidades y posibilidades, así como a espacios en los que, por fin, he podido ‘enmendar’ mi descuido: hacer ejercicio, retomar amistades y realizar todo aquello que, por error, creemos que no es indispensable, como arreglar cosas (cajones, ropa, libros), ya que esta actividad contribuye a alcanzar mayor tranquilidad interior y orden mental, debido a que depositamos cargas emocionales en nuestros objetos. Quiero un viaje ligero en el que primero debo desprenderme de cosas, personas, fantasmas, lugares, situaciones, costumbres y, por más difícil que parezca, modos de pensar.

Lo cierto es que ahora puedo identificar mi experiencia con claridad, tanto como para compartirla: hice modificaciones radicales en mi vida, debido a una revolución interna (o crisis) ocasionada por la ira contenida que comenzó a manifestarse para reclamar el descuido de mi mundo espiritual y emocional, el descuido físico y la represión de mi propia voz interna.

-La imagen es un autorretrato de Frida Kahlo, quien afirmó que el tranvía y Diego Rivera fueron sus dos accientes más grandes en la vida... "Quizás hago de mis límites mentales la naturaleza del mundo" (autor desaparecido), pero creo que no todos tienen la fortuna de vivir un acciente de tal magnitud como Diego para Frida. Ella se corta el pelo para marcar una transición en su vida. Me gusta como metáfora.

15 de diciembre de 2009

Renuncié a mi trabajo


Sin impulsividad renuncié a redactar para tener tiempo de escribir

Y leer y estudiar y...

No, no soy millonaria, ni cerca, tomaré un nuevo trabajo. "Tener hambre es terrible, pero no tener la posibilidad de padecerla es aún peor", A. Nothomb

Es que tenía que brincar al vacío

Tomar el riesgo

Buscar, buscarme, buscar lo que sé que existe pero que todavía no conozco. Borrosa la frontera entre la realidad y la ficción.

Tirar uno de los puentes que me conecta con el pasado

El miedo no me frena

El motivo: el viento cambió de dirección y supe que tenía que irme, como viajera de mi propia vida, pero esta vez, con rumbo definido.

7 de diciembre de 2009

¿Por qué?

"De inicio me pregunto por qué alguien debería leer esto. Lo hago directamente: ¿Por qué lees esto? La pregunta se me devuelve y se multiplica: ¿Por qué escribes esto? ¿Te has contagiado de la enfermiza necesidad de atención que lleva a miles de millones de usuarios a tratar de materializar su existencia en el reino de lo virtual? ¿o pretendes ir a la inversa? Respondo (pero sin firmeza): Quiero comunicar, establecer contacto... ¿Conmigo? ¿a través de los otros? La respuesta: transformo en una figura triangular un proceso que en realidad es recto. Prolongo el viaje. Invento nuevas escalas entre "A" a "B". Descubro una "C" innecesaria. (La voz se vuelve firme). En realidad estoy huyendo. Busco refugiarme en ti, lector, para evitar el encuentro que ha de petrificarme. Me desplazo. Hablo mientras camino y mientras hablo pretendo escuchar lo que digo (tal vez el eco me devuelva eso que no logro articular con palabras, lo que no consigo trazar en imágenes, lo que no...) Voy a la caza de mí. Me escapo y pongo al desnudo, aquí, frente a ti, un cuerpo inmaterial para que leas el trazo que se extiende sobre la piel. Para que la piel se convierta en papel y el papel en una voz y la voz en palabras y las palabras en acciones y las acciones en objetos sublimes y lo sublime aparezca, tangible, pero inasible, frente a tus ojos, en la superficie del espejo, para preguntarte nuevmente: ¿Por qué lees esto?", efbp.

29 de noviembre de 2009

35 rhums (Claire Denis, 2008)

Inicia con nosotros, los espectadores, avanzando por las vías del tren, desde el punto de vista del conductor. Para mí el movimiento representa el cambio, trasladarte de un punto a otro, sin embargo, para el protagonista sólo es un desplazamiento rutinario en el que conoce la ruta de memoria. Hubo una imagen que se me quedó muy grabada, es un paisaje nocturno muy bello del tren en curso y a lo lejos algunas luces de colores de la ciudad.

Lionel, el conductor, manifiesta un deseo constante de que su situación y sus circunstancias no cambien. No creo que por comodidad, sino por miedo a tener que afrontar lo inevitable, lo que ya se acerca: la jubilación, la vejez y, sobretodo, lo que sucederá después de que su hija, Joséphine, asuma su libertad para decidir su futuro y comenzar una nueva vida como una mujer independiente. Al respecto, si entendemos que la vida no es estática por naturaleza, es posible que podamos tomar estas transiciones y todo lo que conllevan (angustia, miedo, dolor, incertidumbre, pero también alegría, satisfacción, aprendizaje) de manera diferente.

Lionel vive con Joséphine, quien parece ser su razón de vida. Conforme avanza la película, él se muestra mucho más interesado en hacerle saber que debe ser libre y en no permitir que Joséphine desarrolle la necesidad de cuidarlo (porque está solo y cada vez se hará más viejo). También aparecen otros dos personajes importantes, quienes viven en el mismo edificio. Uno de ellos es Gabrielle, una mujer de quien sólo sabemos que es taxista (trabajo similar al del conductor de trenes) y que tiene un vínculo emocional con Lionel por tantos años de conocerse y, sobretodo, por algún tipo de amor no correspondido, porque tiene conductas obsesivas (también autodestructivas como fumar en exceso). Se queda despierta a esperarlo, está pendiente de la hora a la que llega, ofrece comida, insiste en fomentar la relación y en ‘empujar’ la convivencia, a pesar de que él le demuestra su desinterés con claridad y a veces con desagrado. Sin embargo, ella no deja de aparecer en su vida, porque al igual que él, se aferra a lo imposible, a una idea que no le permita cambiar su forma de vida, la cual está totalmente estructurada en función de Lionel.

El otro personaje importante es Noé, un hombre solo que no decide 'dar el paso' y salir de ese lugar que representa el pasado, por el énfasis en el gato viejo y en los muebles antiguos que pertenecían a los papás muertos. Él permanece ahí sólo por Joséphine, porque es muy obvio que está enamorado, aunque no tenemos muy claro si ella siente lo mismo por él, pues sólo la vemos desbordarse por el papá, cuidarlo, estar con él, hacerle la comida. Admito que percibí una relación patológica papá-hija.

Uno de los cuatro personajes debe brincar al vacío de lo inesperado y lo nuevo, para que inevitablemente esa acción produzca el cambio de vida en los otros tres, ya que los cuatro están vinculados. Noé es quien toma la decisión de irse del lugar, con o sin Jo. Estalla la revolución, como una olla express que acumulaba presión, porque Joséphine sabe que es momento de tomar iniciativa, ya que no puede dejar ir a Noé, a pesar de la responsabilidad que siente por su papá.

Me encanta una escena que define el vínculo y la dinámica de los personajes, en la que ni siquiera recuerdo si hay diálogo o no, pues podemos prescindir de éste por la fuerza del lenguaje corporal y de las miradas. La escena consiste en reunirlos en un bar, en el que Jo baila con su papá, pero Noé literalmente le quita a la hija porque es su turno de bailar con ella (y sí, también de vivir con ella). También me encanta cómo la mira y la toca. Me encanta la paciencia que le tiene para que ella sola sea quien decida que quiere estar con él. Al poco tiempo Gabrielle observa cómo Lionel baila con otra mujer. Ella lo mira desconcertada, como si sus esfuerzos por llamar su atención y acercarse a él fueran en vano.

De esta película me gusta que no hay necesidad de enseñar lo que sucede, porque los objetos, actitudes y miradas lo dejan claro: con un vestido blanco sabemos que habrá boda, momento en el que también imaginamos lo que Jo le dijo a Noé para que no se fuera sin ella. Pero el elemento más claro es el del final: la vaporera que compra Lionel, porque es un objeto que representa una aceptación al cambio, pues la primera olla de vapor que compró es la que su hija Jo se llevará a su nueva vida con Noé. También me gustó mucho que la historia está narrada de manera sutil y muestra que los objetos y los lugares también comunican y se vuelven parte de las personas. Me encanta que seamos nosotros quienes tengamos que intuir o imaginar qué sucederá después de la boda, qué tanto quiere Noé a Jo y lo que significan para Lionel los 35 tragos de ron.